sábado, 31 de diciembre de 2011

Un ¡ Feliz y Próspero Año Nuevo !


Un ¡ Feliz Año Nuevo 2012 !

Deseo que éste nuevo año sea un año de armonía en sus vidas, y que aquellas que están viviendo situaciones de violencia en su vida, decidan trabajar y liberarse de las cargas emocionales y de las parejas agresoras, tanto la pareja como ustedes mismas sino trabajan psicológicamente sobre su problemática poco podrán lograr cambios positivos y duraderos ya que aunque terminen con una pareja buscarán otra con las mismas características.

Les deseo lo mejor, pero lo mejor no cae del cielo, tiene que salir de uno mismo y eso es parte del proceso de crecimiento personal.

Muchas bendiciones en este 2012,


jueves, 29 de diciembre de 2011

Arqueologia de los sentimientos y módulo de violencia contra las mujeres


El autor hace una exploración de los sentimientos en la comunidad escolar, la tramas de las emociones y de los afectos se ha mantenido oculta en la escuela. Como si no existiera. Y, sin embargo, todos sabemos que es una parte fundamental de la vida de la institución y de cada uno de sus integrantes. Los sentimientos no se quedan a la puerta cuando se llega a ella. Entran con cada persona. Y dentro de la institución se generan y cultivan otros sentimientos nuevos.

La hegemonía de la dimensión intelectual ha dejado atrofiada la parcela afectiva. Se han silenciado los sentimientos, se ha tratado de confinarlos a la esfera privada, se les ha controlado y castigado. Especialmente en los hombres. Y se han ridiculizado en las mujeres. Nadie ha sido considerado excesivamente inteligente, pero se ha calificado a las personas especialmente afectivas con el adjetivo peyorativo de "sentimentaloides", de "sensibleras".

"En el colegio se aprende historia, geografía, matemáticas, lengua, dibujo, gimnasia... Pero, ¿qué se aprende con respecto a la afectividad? Nada. Absolutamente nada sobre cómo intervenir cuando se desencadena un conflicto. Absolutamente nada sobre el duelo, el control del miedo o la expresión de la cólera" ( Filliozat, 2003)

A pesar de que se planteaba el desarrollo integral de los individuos como el fin fundamental de la escuela, se solía dejar al margen la preocupación por la educación sentimental. Curiosamente, Porque la vida emocional es la base de la felicidad humana. También porque una buena relación afectiva constituyeun medio sine qua non para el aprendizaje. Y porque, a fin de cuentas, la falta de una buena disposición hacia sí mismo y hacia los otros convierte el conocimiento adquirido en un arma peligrosa. Sin una disposición positiva hacia el aprendizaje no se aprende. Sin una relación positiva con los otros es fácil utilizar el conocimiento adquirido contra ellos. Si se utiliza el saber para oprimir, humillar, explotar, matar, engañar a los demás, ¿merecería la pena tener conocimientos?". Fueron médicos muy bien preparados,ingenieros muy bien formados y enfermeras muy capacitadas en su oficio los profesionales que diseñaronlas cámaras de gas en la segunda guerra mundial. Más les hubiera valido a las víctimas que sus verdugos no hubieran sabido tanto.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La obsesión amorosa



Este documento es una investigación sobre la obsesión en las relaciones, lo cuál es una de las fuentes de la violencia.

Las personas que se obsesionan con su pareja, quieren mantenerla bajo control, influir en ellas, tienden a la manipulación, al chantaje, a la celotipia buscan hacer sentir culpable a la pareja de los problemas que ocurren en la relación, una relación de este tipo es una relación tóxica.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Discriminación y género

Este libro es producto del encuentro internacional sobre violencia de género, y es una recopilación de conferencias dictadas en el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género.


La violencia contra las mujeres constituye un problema mundial conproporciones de epidemia. Las estadísticas demuestran que, en todo elmundo, una de cada tres mujeres ha vivido o vivirá algún tipo de violenciaa lo largo de su vida.La violencia contra las mujeres es un verdadero obstáculo para alcan-zar la igualdad real entre los géneros, y una grave violación de los dere-

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡ Feliz Navidad !

  A todas las mujeres que participan en este blog quiero desearles una 

¡ FELIZ NAVIDAD !


Que tengan una Noche Buena de paz, de amor, sin violencia y si eres hombre y lees este mensaje el mejor regalo que puedes regalarle a tu mujer es hacer.




Festejen, celebren sin excederse y perder el control.


Violencias masculinas

El título completo de este documento es " Violencias masculinas: La legitimación de la violencia en la construcción de la identidad en los hombres "


La sociedad prepara al hombre para la violencia, una sociedad sexista ya tiene roles pre establecidos para el hombre, al hombre se le forma para dominar y en algunos de esos roles está el dominar y oprimir a la mujer, especialmente en las sociedades "machistas " en donde las mujeres aceptan esa opresión y se encargan de transmitirla a las demás generaciones.


El documento examina los roles asumidos por el hombre según lo que espera la sociedad., las consecuencias de la violencia masculina en los hombres, las alternativas a los modelos masculinos tradicionales, algunos posibles posicionamientos fuera de las masculinidades tradicionales: ¿ desde la violencia o desde el amor ? solución de conflictos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La cenicienta que no quería comer perdices

Este es un cuento ilustrado para las cenicientas de hoy y todas las mujeres que no viven su vida sino que representan un personaje de un cuento. Un cuento que te invita a pensar y reflexionar sobre tu situación actual, sobre el personaje que representas y si te cansaste de él llama al "hada" que está dentro de ti.

Para leerlo mejor presiones abajo fullscreen, así podrán leer algunas letras pequeñas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Violencia de género y maltrato infantil

La violencia contra las mujeres o violencia de género está recibiendo una mayor atención social e institucional en nuestro país culminando con la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. La exposición a la violencia de género en el ámbito doméstico se ha demostrado que es también causante de efectos negativos para los hijos e hijas de las mujeres víctimas, cualquiera que sea la edad de los menores, quienes pueden sufrir la violencia de forma directa, en forma de malos tratos físicos o emocionales, o de forma indirecta, siendo testigos de los actos violentos que padecen sus madres. En el presente trabajo se exponen las repercusiones que tiene para el desarrollo evolutivo, emocional, cognitivo y social de los menores, el ser testigos de la violencia hacia sus madres, así como el problema de la transmisión transgeneracional de los comportamientos violentos.

Introducción:


La violencia de género es una de las formas de violencia que más atención social e institucional ha recibido en nuestro país en los últimos años, culminando entre otros, con medidas legislativas como la aprobación de la Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las Víctimas de Violencia Doméstica, y la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género; así como del II Plan Nacional de Medidas contra la Violencia Doméstica 2001/2004, en el marco del Observatorio Nacional de la Violencia Doméstica y de Género.

En los últimos años se han realizado muchos y diversos trabajos científicos acerca de las consecuencias de la violencia de género desde el punto de vista jurídico, social, médico o psicológico; y en general sobre las repercusiones de la violencia doméstica sobre las mujeres. Sin embargo, apenas hay estudios que traten de los efectos que esta violencia tiene en las hijas e hijos de las mujeres víctimas, a pesar de que es unánime la opinión de los expertos de que los menores son también víctimas del maltrato a sus madres, y de que la violencia contra la mujer suele ir acompañada de violencia contra los menores, perpetuándose así un ciclo de comportamientos destructivos y modelos de conductas negativas en el niño que crece en presencia de esos episodios.

Es una trágica paradoja que las mujeres y la infancia corran mayores riesgos allí donde deberían disfrutar de mayor seguridad: en su propio hogar. En este sentido, nuestra Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, reconoce en su Exposición de Motivos que "las situaciones de violencia sobre la mujer afectan también a los menores que se encuentran dentro de su entorno familiar, víctimas directas o indirectas de esta violencia", contemplando la Ley la protección de estos menores, no solo para la tutela de sus derechos, sino también para garantizar de forma efectiva las medidas de protección adoptadas respecto de la mujer.

Conceptualización:


La violencia doméstica y de género no pueden ser consideradas como fenómenos unitarios. Aunque es frecuente utilizar de manera indistinta los términos violencia de género y violencia doméstica, se trata de conceptos diferentes que pasamos a exponer a continuación:

La Declaración de las Naciones Unidas sobre Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1993, proporciona un marco amplio y útil para definir la violencia contra la mujer, aunque para otros fines concretos, como puede ser el monitoreo del problema, se necesitarían definiciones operativas más específicas. En dicha Declaración, se define esta forma de violencia [2], como "cualquier acto de violencia basada en el género que produzca o pueda producir daños o sufrimientos físicos, sexuales o mentales en la mujer, incluidas las amenazas de tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada". En la Declaración se dice también, que la violencia contra la mujer abarca, entre otras, "la violencia física, sexual y psicológica que se produce en el seno de la familia y en la comunidad en general, incluidas las palizas, el abuso sexual de niñas, la violencia relacionada con la dote, la violación marital, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales dañinas para la mujer, la violencia no conyugal y la violencia relacionada con la explotación, el acoso sexual y la intimidación en el trabajo, en las instituciones educativas y en cualquier otro lugar, el tráfico de mujeres, la prostitución forzada y la violencia perpetrada o tolerada por el Estado", asociando todas estas formas de violencia a desigualdades de poder entre hombres y mujeres.

De una forma más concreta, en nuestro país, la Violencia de Género también queda expuesta en Ley Orgánica1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, de la siguiente forma: "Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión". En cuanto a los actos de violencia, el artículo 1.3 de dicha Ley explicita: "La violencia de género comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.

Por otra parte, la Violencia Doméstica se distingue de la anterior, además del objeto de la violencia, en el contexto donde ocurre, así la violencia doméstica comprende cualquier acto de violencia llevado a cabo por quienes sostienen o han sostenido un vínculo afectivo, conyugal, de pareja, paterno-filial o semejante con la victima.

El maltrato a menores en el entorno doméstico entraría dentro de este último concepto, considerado siguiendo el postulado del Centro Internacional de la Infancia de París, como aquellos actos que privan al niño o niña de sus derechos y libertades, e inciden negativamente en su bienestar y desarrollo integral, causando intenso sufrimiento a el/la menor , cuyos efectos negativos aumentan a medida que la situación se cronifica.

La cuestión acerca de si el maltrato a las madres se debe incluir como una forma de maltrato infantil, ha dado lugar a debates, si bien son mayoría quienes mantienen una respuesta afirmativa, y es porque  gran parte de los problemas que se generan en el desarrollo de estos niños y niñas, tienen su origen, bien en las situaciones de tensión, negligencia o abandono a las que se ven sometidos por parte de sus progenitores, incapaces de satisfacer sus necesidades básicas en el clima familiar violento, bien porque son también víctimas del maltrato activo (físico o emocional) similar al que reciben sus madres o las figuras femeninas que ejercen dicho papel. En este sentido, UNICEF , basándose en la Convención de Derechos del Niño, que en su Artículo 19 habla de la protección ante "cualquier forma de violencia física o mental", determina la necesidad de considerar maltrato, no solo la violencia directa, sino también los efectos indirectos de la violencia familiar sobre los niños; basándose en estudios acerca de la violencia intrafamiliar que han puesto de relieve los efectos psicológicos potencialmente adversos que tienen sobre los niños presenciar o escuchar situaciones violentas (tanto físicas como psicológicas) entre sus progenitores.

Magnitud del problema:


El conocimiento real de la incidencia de este problema, se ve obstaculizado por el oscurantismo que tradicionalmente acompaña a la violencia familiar, que impide sacar a la luz los hechos; a esto se añade la falta de conocimiento y de detección por parte de profesionales, así como otros problemas metodológicos a la hora de realizar estudios, como es el que no exista una definición unitaria de violencia de aplicabilidad transcultural, aspecto que surge en el contexto de los estudios internacionales, y que dificulta la comparación de las cifras procedentes de cada país.


Los datos en conjunto de los diferentes estudios indican que la violencia doméstica es un problema de dimensiones importantes y generalizado, que puede encontrarse en una amplia variedad de circunstancias. Todo ello ha llevado a la Organización Mundial de la Salud, a pronunciarse acerca de que la violencia contra las mujeres y menores, es uno de los problemas de salud más importantes por su creciente incidencia y mortalidad; en este sentido la 49ª Asamblea Mundial de la Salud, en su Resolución WHA49.25, reconociendo las graves consecuencias inmediatas y futuras a largo plazo que la violencia tiene para la salud y para el desarrollo psicológico y social de los individuos, las familias, las comunidades y los países, declaró que la violencia es un importante problema de salud pública en todo el mundo, e instó a los Estados Miembros que evaluaran el problema de la violencia en sus territorios, y comunicaran a dicha Organización, la información que dispongan sobre este problema y su manera de afrontarlo. Existe pues desde 1997 un mandato de la Unión Europea para recoger, elaborar y publicar anualmente los datos sobre la violencia contra las mujeres en cada uno de los países miembros, si bien la recogida de datos a partir de las comisarías, los juzgados y los hospitales no ha hecho más que empezar, y a pesar de las indicaciones europeas, todavía no se ha iniciado el empleo de registros unificados para todo el país.

De los diferentes estudios que se han hecho, destacamos la Encuesta de Victimización, ya clásica, pero una las más amplias que se han realizado, de Straus y Gelles en el Reino Unido, que concluyeron determinantemente en 1986 , que la familia es uno de los grupos sociales en los que se dan más comportamientos violentos, afirmando que es más probable que una persona sea golpeada o asesinada en su propio hogar por otro miembro de su familia, que en ningún otro sitio o por ninguna otra persona.

La revisión de un número seleccionado de encuestas de población, bien diseñadas, indica que entre el 20% y el 50% de las mujeres, notifican haber sido objeto de violencia física por parte de un compañero masculino íntimo, al menos una vez en sus vidas.

En nuestro país, dentro de las estadísticas de violencia intrafamiliar, el 77% corresponde a violencia en la pareja (del hombre a la mujer), frente a un 8% que se sitúa la violencia contra menores, y la realizada contra ancianos u otros convivientes que supone un 15%; así como estimaciones del Ministerio del Interior, 1/3 del total de los casos de homicidio cometidos anualmente tienen como víctima y victimario a miembros de una misma familia y alrededor de ¼ parte de las denuncias de delitos y faltas de lesiones presentadas en dependencias policiales se producen en el ámbito familiar. A las estimaciones oficiales, habría que añadir los casos que conforman la llamada cifra negra, casos de violencia física o psicológica que ocurren dentro del contexto familiar no denunciados y, por tanto, ocultos a las estadísticas, que se estiman representan entre un 10-30% de los casos reales.

En cuanto al maltrato a la mujer en España, los únicos datos de frecuencia que se han hecho públicos son los aportados por la Macroencuesta realizada por el Instituto de la Mujer, realizada en 1999, que indica una cifra del 9,2% de mujeres consideradas "técnicamente" maltratadas y un 2,1% que se declaran como tales. Las diferencias en estas cifras podrían señalar que un elevado porcentaje de la violencia es aceptado por las mujeres o vivido por ellas como algo "natural" en su relación, o bien que estas identifican la violencia solo con un maltrato físico. En una segunda encuesta, realizada en el año 2002, las frecuencias son del 8,7 y el 2,3%, respectivamente (datos no publicados).

El número de denuncias según los datos estadísticos elaborados por el Instituto Andaluz de la Mujer a partir de datos del Ministerio del Interior, en España denunciaron 57.527 y 59.758 mujeres los años 2004 y 2005, respectivamente, las cuales pertenecían a la Comunidad Autónoma Andaluza 12.421 (año 2004) y 13.691 (año 2005) mujeres

Denuncias de mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja o ex pareja
Ante estas cifras surge la pregunta, lógica, acerca de qué ocurre con los hijos e hijas de estas mujeres víctimas. Los datos de los estudios, en su conjunto, indican que los niños que viven en hogares con agresiones a la pareja, tienen entre tres y nueve veces más posibilidades de ser maltratados físicamente por sus padres, Corbalán y Patró en un estudio realizado sobre una muestra de mujeres maltratadas residentes en centros de acogida , concluyeron que el 85% de los hijos fueron testigos de la violencia ejercida sobre sus madres, y en un 66,6% de los casos también ellos fueron maltratados, mayoritariamente de manera física y psicológica. El estudio realizado por UNICEF y Body Shop titulado 'Tras las puertas cerradas" revela que en España hay cerca de 188.000 menores expuestos a esta violencia en sus casas, datos que pueden extrapolarse a 275 millones de niños en el mundo, que cada año son testigos de actos violentos en su familia.

Efectos de la violencia de género en la infancia:

Uno de los mitos de la violencia de género es que el maltrato a las mujeres, no supone un riesgo para sus hijos; esta idea sin embargo choca con la realidad, puesta de manifiesto, tanto por la frecuencia con la que los comportamientos violentos de los padres maltratadores afectan a los niños y niñas de forma directa, como por los efectos negativos que sobre el desarrollo infantil y adolescente tiene la exposición a situaciones de violencia indirecta. Como se expondrá a continuación, los problemas que presentan los menores expuestos a la violencia indirecta, son superponibles al patrón descrito en menores víctimas directas de maltrato.

Siguiendo a autores como Espinosa, hay una serie de consecuencias comunes tanto de la exposición directa como la indirecta a la violencia, tanto que básicamente son las mismas, si bien lo que varía es el origen de estas, y por tanto, la intervención y el tratamiento que se ha de llevar a cabo para que los miembros más vulnerables de la familia puedan llegar a superar el efecto que tienen sobre el desarrollo de los/as menores, vivir en un entorno familiar nocivo. Las principales consecuencias, en la infancia y en la adolescencia, de la exposición directa e indirecta a situaciones de violencia intrafamiliar se podrían resumir del modo que se expone en la Tabla II.

Puede observarse que gran parte de los trastornos que aparecen cuando los niños y niñas están expuestos de manera directa a la violencia tienen su origen en la incapacidad de los progenitores de satisfacer las necesidades biológicas, psicológicas y emocionales de los niños y niñas , al igual que ocurre en el caso de la exposición indirecta, por parte tanto de quien desempeña el rol de víctima como el de agresor, cuyos efectos observados son superponibles al patrón descrito de víctima directa.

Pedreira Massa describió el "Círculo Interactivo de la Violencia Familiar", basándose entre otros, en los trabajos de Wolfe y de Paul Breitner, quien exponía que el inicio de la violencia familiar acontece con la violencia de género, que luego suele generalizarse al conjunto de los integrantes de la familia; este autor exponía que los malos tratos a la infancia están ligados a la consideración que esa sociedad posee de las mujeres, para lo que se basó en una comparación transcultural e histórica en sociedades como la judía, la mahometana, la china y la cristiano-occidental.

En la teoría del Circulo Interactivo de la Violencia Familiar, (Fig. 1) la mujer víctima, como consecuencia del maltrato por parte de su pareja, padece una alta tasa de estrés, lo que puede originar, por una parte un proceso vincular con su hijo/a donde a su vez predomina el estrés, y además padecer síntomas psicológicos y físicos (angustia, trastornos depresivos, trastornos somatomorfos, descompensaciones de procesos crónicos como diabetes o hipertensión arterial), derivados de dicha situación, y que puede llevar a una reducción en sus habilidades de manejo eficaz de los hijos/as. Una segunda consecuencia del maltrato en la mujer es que los hijos/as padecen también una situación de estrés, fundamentalmente referido a la respuesta al proceso vincular, y al establecimiento y desarrollo de las conductas de apego, incrementándose en los menores los síntomas emocionales (irritabilidad, trastornos afectivos tipo reacciones depresivas, trastornos somatoformes) y comportamentales (descargas agresivas, oposicionismo). La alteración del proceso vincular afectado va a potenciar en el polo materno un incremento en la tensión a la hora de poder establecer la marentalidad y en el polo filial también se constata una tensión creciente en las relaciones madre-hijo, lo que sin duda repercute negativamente en el estado emocional de ambos.

Esta situación de estrés de la mujer víctima no debe en ningún caso ser culpabilizadora para ella ni convertirla en blanco de las críticas. No todas las mujeres reaccionan igual, y la mayoría de las veces, la toma de conciencia de que el maltrato que ellas sufren le está afectando a sus hijos, les da fuerza para romper el círculo en el que se ven inmersas.

De una manera más precisa la Tabla III resume la interacción entre las conductas de agresión de la figura maltratadora, el impacto en el otro polo de la pareja maltratada y la repercusión en los hijos e hijas de esta situación de violencia familiar.

El impacto de la victimización:


Las repercusiones psicológicas van a depender de varios factores:

Las características personales de la víctima (edad, desarrollo, vulnerabilidad, si padece alguna discapacidad).


• Las circunstancias del maltrato (cronicidad, tipología, gravedad, severidad de este, así no es lo mismo presenciar amenazas, que un parricidio).


• La protección que ejerza la figura materna y el entorno familiar sobre el/la menor.

Para valorar el impacto, nos basamos en los postulados de Finkelhor sobre la Victimología Evolutiva, entendiendo por tal el estudio de la diversidad de victimizaciones que los niños pueden experimentar a lo largo de las diversas fases de la infancia, conocemos que la manera en que los niños y niñas responden a la victimización, depende de su vulnerabilidad y de las capacidades específicas de su estadío de desarrollo, y dentro de estas la valoración que el/la menor hace sobre la victimización, y las estrategias de afrontamiento que hace ante ellas, pudiendo desempeñar espontáneamente el papel de pararrayos tratando de desviar la atención de sus padres para distraer su agresividad, y así ponen en marcha distintos modos de agitación y defensa, o bien utilizan un caparazón o refugiándose en un mundo imaginario.

Según las diferentes etapas evolutivas podemos exponer algunos de los problemas de ser testigos de violencia, es importante recordar que los niños y niñas no expresan sus pensamientos y emociones verbalmente sino más bien con el comportamiento; el grado en que pueden verbalizar sus pensamientos depende de su grado de desarrollo, de sus características de personalidad y del tipo de relación familiar y social :

Ya en el embarazo la madre puede sufrir malos tratos físico o psicológicos, de hecho en esta etapa hay veces que marca el principio de la violencia o esta se recrudece. Las consecuencias pueden ser parto prematuro, bajo peso al nacer, mortalidad perinatal; también se tiene conocimiento que las mujeres en situación de malos tratos, tienen menos seguimiento del embarazo, hay más interrupciones voluntarias del mismo, y participan menos en la preparación para el parto. Además hay más posibilidades de consumo de alcohol y ansiolíticos por parte de la madre.

Las consecuencias psicológicas durante la primera infancia y la edad preescolar están relacionadas con el desarrollo del apego. Los niños que experimentan malos tratos pueden crecer con una falta o una desorganización en el apego, se observan además trastornos de relación con sus iguales, conductas de retraimiento y retrasos cognitivos.

En la primera etapa, los/as menores perciben el miedo y la ansiedad de sus madres, en esta época pueden ser ignoradas sus necesidades llevando a la desconfianza y al abandono emocional. En la etapa preescolar (2-5 años), los/as menores observan la realidad sin comprenderla, a lo que se añade la dificultad para diferenciar la fantasía de la realidad, pueden creer que son ellos la razón del conflicto, se culpan y tienen sentimientos de inutilidad y ansiedad. La sintomatología principal en esta etapa comprenderá miedo, se sienten desamparados e impotentes y creen que pueden morir durante las agresiones, ansiedad, inseguridad, dudas, expectación, actitudes de negación y de regresión, tristeza y aislamiento.

En la infancia media (6-11 años), los problemas afectan fundamentalmente al desarrollo socio-emocional. En la etapa escolar (6 a 8 años), las dificultades de comprensión y asimilación de los problemas se expresa a través de sintomatología de ansiedad, depresión y cognición (fantasías), a medida que el niño crece, aumenta su capacidad para comprender y asimilar la realidad; se puede presentar alianza con uno de los progenitores, culpabilización del otro, enojo, hostilidad, etc., lo que sienta las bases de la identificación de roles. La sintomatología ansiosa y depresiva es cuando se hace más presente, junto con el aislamiento en el entorno escolar y social para mantener en secreto "su problema". En pre-adolescentes, los sentimientos de frustración y desamparo se pueden traducir a violencia o comportamiento antisocial y mala conducta en la escuela, algunos son provocadores y agresivos para adquirir sensación de poder, otros son evitadores de relaciones. En otros casos pueden adoptar posiciones prematuramente adultas de protección a sus madres y hermanos/as (hasta los 10-12 años), pero a medida que crecen puede aumentar el desapego, embotamiento y bloqueo.

En la adolescencia se alcanza el desarrollo intelectual, pero existe un desarrollo asimétrico dado que la mayor capacidad de análisis y evaluación no va paralela a los conocimientos y experiencias que presenta el sujeto adulto, por lo que se pueden idear soluciones utópicas, presentar salidas en falso, etc. Además es una época en la que de por sí se abordan temáticas propias del ámbito de personalidad, como es la identidad personal, rol sexual, competencia personal, planteamiento de futuro, intereses, valores, conducta, etc, por lo que la vivencia del maltrato a su madre puede suponer un punto importante de desequilibrio en su desarrollo integral. En los adolescentes puede existir un fuerte sentimiento de desamparo al no poder salvar a las madres, los síntomas más frecuentes en esta etapa están relacionados con actitudes de responsabilidad excesiva en el hogar, un hecho que ocurre en esta etapa es cuando los niños adquieren un papel protector activo, de tal manera, que se interponen delante de la madre cuando el padre intenta golpearla, recibiendo ellos mismos los golpes, e incluso llegando ellos mismos a agredir a sus propios padres, a veces se han dado caso incluso de parricidios. También encontramos niveles bajos de autoestima, niveles altos de ansiedad y depresión y problemas académicos. Otras veces crean situaciones con premeditación para hacerse sentir necesitados, buscan ser aceptados. También pueden adoptar cambios radicales de estilo de vida, se escapan mediante el sexo o delincuencia. En ocasiones llegan al embotamiento emocional, frialdad e indiferencia.

De una forma general basándonos en la Victimología Evolutiva, se puede decir que los efectos de ser testigo de violencia son característicos de las etapas de la Psicopatología del Desarrollo, siendo propensas las víctimas a presentar problemas en su desarrollo evolutivo, emocional, cognitivo y social, que le impide el bienestar y un progreso adecuado como persona.

Los primeros estudios sobre violencia en el matrimonio realizados por Jaffe, Wilson y Wolfe en 1986, pusieron de relieve la relación existente entre formas intensas de conflicto matrimonial y problemas de conducta en los hijos, encontrando más problemas externos de conducta y una menor competencia social, de hecho entre el 25% y el 70% de los niños con familias en las que se producían agresiones presentaban problemas clínicos de conductas. Otros estudios que se han realizado han mostrado que los niños expuestos a la violencia en las familias presentan más problemas externalizantes de conducta (agresividad y antisociales) e internalizantes (inhibición y miedo), que los niños que no están expuestos a la violencia familiar. Corbalán y Patró, realizaron un estudio en el 2003 con una muestra de 40 mujeres maltratadas residentes en centros de acogida, sobre los comportamientos problemáticos apreciados en sus hijos, concluyendo que los comportamientos más frecuentes eran la violencia hacia iguales (35%) seguida del comportamiento violento a la propia madre (22%), y en menor medida, la conflictividad en la escuela (10%); otros síntomas informados fueron ansiedad (32%), tristeza y aislamiento (27,5%), miedo al maltratador (27,5%) y bajo rendimiento escolar.

Las principales consecuencias para el desarrollo de las niñas y niños testigos de la violencia familiar se exponen en la siguiente tabla:

Principales consecuencias para niños y niñas testigos de la violencia familiar.
El trastorno de Estrés Postraumático en niños/as testigos de violencia a sus madres.

Las situaciones de violencia familiar de las que los/as menores son testigo, pueden dar lugar a situaciones traumáticas crónicas, a situaciones traumáticas crónicas con fases de exacerbación y escaso control, e incluso a situaciones de presentación aguda e incontrolable (se han llegado a producir graves lesiones e incluso homicidios en presencia de los hijos), que coinciden con las tipologías II, III y I de Terr, con tan graves consecuencias para la salud mental que desencadenan un cuadro de Trastorno de Estrés Postaumático.

Tras la experiencia traumática se produce pérdida del sentimiento de invulnerabilidad, sentimiento bajo el cual funcionan la mayoría de los individuos y que constituye un componente de vital importancia para evitar que las personas se consuman y paralicen con el miedo a su propia vulnerabilidad; en el caso de los niños que no solo son testigos del maltrato hacia su madre sino que, a la vez, también son víctimas de esa violencia, la pérdida es todavía, si cabe, mucho más desequilibrante, pues afecta a un componente absolutamente necesario para el adecuado desarrollo de la personalidad del menor: el sentimiento de seguridad y de confianza en el mundo y en las personas que lo rodean. Este hecho reviste especial severidad cuando el agresor es su propio padre, figura central y de referencia para el niño, y la violencia ocurre dentro de su propio hogar, lugar de refugio y protección; ya que se produce la destrucción de las bases de su seguridad, quedando el/la menor a merced de sentimientos como la indefensión, el miedo o la preocupación ante la posibilidad de que la experiencia traumática pueda repetirse, todo lo cual se asocia a una ansiedad que puede llegar a ser paralizante. Tristemente, en el caso de la violencia familiar, la experiencia temida se repite de forma intermitente a lo largo de muchos años, constituyendo una amenaza continua y muchas veces percibida como incontrolable.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV, el Trastorno de Estrés Postraumático aparece cuando la víctima ha sufrido o ha sido testigo de una amenaza para la vida, de uno mismo o de otra persona, y reacciona con miedo, horror e indefensión; los tres aspectos nucleares de este cuadro clínico son: la víctima revive la experiencia en forma de pesadillas, imágenes, y recuerdos frecuentes e involuntarios (criterio de reexperimentación); la víctima intenta evitar o huir de lugares o situaciones relacionadas con el hecho traumático, e incluso rechazan pensar o hablar de este (criterio de evitación), y por último las víctimas muestran una respuesta de sobresalto exagerada que se manifiesta en dificultades de concentración, insomnio e irritabilidad (criterio de activación).

En los niños, la respuesta de temor pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados, la reexperimentación se puede poner de manifiesto en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma, o sueños terroríficos de contenido irreconocible; los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico. La evitación en niños pequeños puede ser difícil de apreciar (el expresar la disminución del interés por las actividades importantes y el embotamiento de sus sentimientos y afectos, estos síntomas deben ser objeto de una cuidadosa valoración mediante el testimonio de los padres, profesores y otros observadores); en los niños la sensación de un futuro desolador puede traducirse en la creencia de que su vida no durará tanto como para llegar a adulto. También puede producirse la "elaboración de profecías", es decir, la creencia en una especial capacidad para pronosticar futuros acontecimientos desagradables. Respecto al aumento de la activación los niños pueden presentar varios síntomas físicos: dolores de estómago, de cabeza, y otros síntomas.

En la investigación realizada en el Registro Acumulativo de Casos Psiquiátricos (RACP), Pedreira, detectó que en casi el 60% de los casos de menores estaba presente la violencia familiar, directa o como testigos, En todos los casos aparecía el diagnóstico de Trastorno de Estrés Postraumático, y destacan síntomas y signos inespecíficos (Trastornos del comportamiento, inhibición, Trastornos. del sueño, ánimo depresivo, Trastornos esfinterianos y exceso de apego a la figura materna, como más representativos), pero se acompañaba de otra serie de trastornos mentales que de forma co-mórbida evolutivamente aparecían, fundamentalmente la aparición de importantes reacciones depresivas y trastornos no orgánicos del sueño.

Margolin y Gordis describen 4 conductas típicas de Síndrome de Estrés Postraumático en Niños: recuerdos repetidos de las situaciones a través de la visualización, conductas y juegos repetitivos relacionados con acontecimientos estresantes, actitudes pesimistas relacionadas con indefensión y futuro ante la vida, activación excesiva con hiperactividad y problemas de atención; estas conductas se hacen disfuncionales cuando se cronifican.

Transmisión Transgeneracional de la Violencia.

Entre los efectos a largo plazo, que se asocian a la exposición de menores a la violencia, y que son fuente de preocupación, no solo por el bienestar y desarrollo de las propias víctimas, sino por la repercusión social que tienen, se encuentra el aprendizaje que hacen los menores de las conductas violentas dentro de su hogar.

Una revisión de las investigaciones de la Academia de la Ciencia de los Estados Unidos, afirma que "la tercera parte de los niños que sufrieron abusos o se vieron expuestos a la violencia paterna, se convierten en adultos violentos". Efectivamente, los/as menores aprenden a definirse, a entender el mundo, y a relacionarse con él, a partir de lo que observan en su entorno más próximo, y en este sentido, la familia es el agente socializador más importante. Los niños que crecen en hogares violentos aprenden e interiorizan una serie de creencias y valores negativos entre los que se encuentran los estereotipos de género, desigualdades entre hombre/mujer, las relaciones con los demás, así como sobre la legitimidad del uso de la violencia como medio de resolver conflictos, que sientan las bases de comportamientos maltratantes futuros en las relaciones de pareja.

La mayoría de los autores, sostienen que la tendencia observada es que las niñas se identifiquen con el rol materno, adoptando conductas de sumisión, pasividad y obediencia; y los niños con el rol paterno, adoptando posiciones de poder y privilegio. Al fin y al cabo lo expuesto, no es más que la expresión de la socialización diferencial de género, un factor que actúa en el origen y mantenimiento de la violencia contra las mujeres, y que se trasmite no solo intrafamiliarmente, sino a través de toda la sociedad.

Salas Bahamón en su estudio realizado en Colombia acerca de los mecanismos de reproducción de la violencia en 2.295 mujeres, siguiendo la metodología propuesta por Pollak (2002), en la que supone que el comportamiento agresivo se transmite por aprendizaje o por imitación; por lo cual el haber sido víctima y/o testigo de violencia entre los padres es un factor de aceptación de la violencia entre las parejas, y por lo tanto convierte a los hombres en perpetradores de maltrato y a las mujeres en sus víctimas; en esta metodología admite el divorcio como mecanismo de ruptura de la reproducción de violencia a la siguiente generación, (es decir que el divorcio es el mecanismo que más reduce el nivel de violencia). Los resultados del estudio fueron los siguientes: Las mujeres que fueron testigos de violencia entre los padres, son más propensas a unirse con hombres violentos también testigos de violencia en la familia, que las mujeres que no manifestaron haber visto violencia física severa del padre hacia la madre, 37% y 27% respectivamente. Adicionalmente, la proporción de mujeres que no "rompen" el ciclo de violencia, es decir que no se divorcian o permanecen con sus compañeros violentos es mayor cuando experimentaron altos niveles de violencia entre sus padres durante su infancia (63.3%); mientras que el 60% de las mujeres que cuando niñas no estuvieron expuestas a violencia entre sus padres, no se divorcia de su compañero violento. Este resultado indica, que no solo la exposición a la violencia en la familia por parte de las mujeres es un factor que contribuye a la transmisión de la violencia, en la siguiente generación, sino que también influye en esta transmisión la exposición a violencia entre los padres del esposo o compañero.

A menudo resulta difícil separar las causas de las consecuencias: crecer en una familia en la que la madre es objeto de abusos es una vía importante para que el ciclo de la violencia doméstica se perpetúe, sin embargo existen mecanismos que rompen el ciclo del maltrato y disminuyen la proporción de hogares que sufren de violencia intrafamiliar en la siguiente generación. Aún siendo relevante que la violencia contra las madres es trasmitida de forma vicaria a los hijos e hijas, y sin duda es un factor predictor de victimización (tanto para ser futura víctima o victimario), también es cierto que una intervención terapéutica y un buen apoyo familiar y social, son fundamentales para el sano desarrollo de los/as menores; y que los antecedentes inmediatos en la vida adulta, como adaptación a la vida cotidiana, calidad de relación de pareja, autoestima, habilidades de comunicación y de resolución de problemas, y capacidad de resistencia, desempeñan un papel más importante que los antecedentes de maltrato a la infancia.

Atención a los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género:


El estudio realizado por Save the Children presentado en junio de 2006, hace un análisis de la Atención a los Niños y Niñas Víctimas de Violencia de Género en el Sistema de Protección a la Mujer, en él se concluye que los hijos e hijas de las mujeres maltratadas son también víctimas de la misma violencia, y se destaca la importancia del problema, a pesar de lo cual, los recursos y programas de atención a estos niños son muy escasos, por no decir inexistentes.

Entre las principales dificultades a la hora de atender a hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género (tanto en el ámbito social, policial, sanitario y judicial), que señalan el estudio, destacamos la falta de protocolos de actuación, de personal formado y especializado en la materia, y que no siempre se realizan intervenciones ni periciales a los hijos de la mujer, en los casos de niños testigos de violencia, cuando no han sufrido la violencia directa.


El estudio hace una serie de recomendaciones de mejora y buenas prácticas para garantizar la atención de calidad, algunas de las cuales enumeramos a continuación:

• Promover circuitos de actuación que garanticen la privacidad y que eviten la victimización secundaria, fortaleciendo la coordinación entre los diferentes recursos implicados en el sistema de protección. Para conseguir un intercambio de toda la información relativa a un caso y una coordinación adecuada en cuanto a las actuaciones a llevar a cabo, es primordial que el sistema judicial se implique en las Comisiones de Seguimiento.


• Diseñar programas integrales de intervención familiar, y no en separación o disgregación de sus miembros, estableciendo canales de comunicación ágiles entre todas las partes implicadas en el proceso.


• Proporcionar a los profesionales que atienden a las mujeres víctimas de violencia de género formación específica e interdisciplinar sobre la atención a niños y niñas, con el fin de crear un trabajo en red eficaz que permita una atención óptima y un seguimiento adecuado de los casos.

• Realizar evaluaciones psicológicas a los niños y las niñas, ya que hay menores que no presentan síntomas aparentes. Los niños y niñas rara vez piden ayuda por sí mismos/as, porque no saben o no pueden.


• Promover e incrementar los programas de tratamiento terapéutico para las mujeres, niños y niñas víctimas de violencia de género.


• Informar a los hijos e hijas desde el primer momento de la situación en la que se encuentran. Qué es lo que pasa, que sucederá, cuáles serán los pasos a seguir, cómo les afecta a ellos la situación dada, etc. Hay que proporcionarles toda la información necesaria adaptándola a su nivel de comunicación y entendimiento, y sobre todo, contar con su opinión, evitando así que se sientan excluidos del proceso, cuando ellos están inmersos en el mismo.

• Incrementar la dotación de espacios físicos adecuados para los niños y niñas en el ámbito judicial y policial en los que puedan permanecer mientras que sus madres interponen la denuncia y/o prestan declaración.

• Promover la toma de declaración a los menores por medio de personal especializado en atención a las víctimas, así como la articulación de medios para evitar que el niño o la niña tenga que declarar en la sala de juicios (video conferencias, entrevistas previamente grabadas…).

• Crear puntos de encuentro diferenciados para la intervención en casos de violencia de género. La mediación en casos de violencia no es viable.

• Establecer el régimen de visitas en base a la valoración previa de las relaciones dentro de la unidad familiar, la cual debe ser realizada por profesionales que dispongan de una formación especializada. Igualmente, para llevar a cabo esta valoración, se ha de dotar a las instituciones pertinentes de los medios económicos y humanos oportunos.

Los niños y niñas testigos de violencia de género, deben contar con el mismo nivel asistencial y especial protección judicial que cuando son víctimas directas de maltrato. Es importante reconocer a los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia, también como víctimas de la misma violencia, y desarrollar los recursos necesarios para atender sus necesidades específicas, es una medida imprescindible para un cumplimiento real de los objetivos con los que nació la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Conclusión:


Uno de los mitos que hay que superar, es que la Violencia de Género sólo forma parte de los conflictos de pareja. Está demostrado que el maltrato a la mujer se extiende a sus hijos e hijas, afectando negativamente su bienestar y su desarrollo, con secuelas a largo plazo; llegando incluso a transmitirse a sucesivas generaciones. Por tanto, debe ser prioritario para las instituciones evitar esta forma de maltrato infantil mediante programas de prevención y asistencia a las víctimas.

Copiado de: Cuadernos de Medicina Forense

viernes, 25 de noviembre de 2011

Guía de acción pastoral contra violencia de género


Esta es una guía de intervención de la iglesia evangélica española, ero aquellos que no sean evangélicos igual pueden hacer uso de la información contenida en este documento como: Violencia con la mujer, tipos de violencia de género, el ciclo de violencia, efectos de la violencia en el ámbito familiar, violencia de género y juventud, lo que debemos saber del maltratador, mitos y falsas creencias sobre la violencia de género. Indicadores para la detección de los malos tratos, detección de actitudes en agresor favorables a la agresión, indicadores psicológicos que presentan las mujeres que sufren violencia de género, indicadores físicos, indicadores de la violencia  sexual, la escalada de la violencia, la indefensión aprendida, contraste entre situación de dominio vs igualdad. Terapias, intervención social entre otros temas.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Manual: Lucha contra el castigo físico en la familia


La situaciones de violencia empiezan a gestarse en la familia y son los padres los que muchas veces repiten los modelos de violencia adquiridos en sus propias familias de origen y esta espiral se va extendiendo hacia otras relaciones y hacia la sociedad misma.

Este manual lucha contra el castigo físico en la familia, fue elaborado en España como parte de la “Campaña: Educa, no pegues” cuya finalidad es prevenir el castigo físico contra los menores de edad. 

Este  manual es producto de la validación del  material denominado “Materiales para la Formación” creado en España, en el marco de la “campaña para la sensibilización contra el castigo físico en la familia”: “Educa, no pegues”, con la finalidad de adaptarlo a su realidad

 El objetivo de este material es abrir un espacio de reflexión con los padres de familia sobre la relación que han establecido con sus hijos e hijas y la educación que les están brindando. Un espacio de reflexión sobre la educación que ellos y ellas recibieron, para que lleguen a saber qué quieren cambiar de todo eso y qué dejar igual, con la finalidad de una vez establecida la reflexión ayudarlos proporcionándoles las estrategias alternativas para afrontar algunos de los problemas que más les preocupan, y darles material para que puedan seguir formándose fuera del curso y ayudarlos a encontrar en conjunto una forma mejor de hacer las cosas.

 El objetivo prioritario de este curso es el aprendizaje a través de la reflexión y el debate. Invitarlos a que cuestionen cosas que dan por hechas, provocar un cambio de actitudes, y esa es una labor que lleva mucho tiempo y esfuerzo.

Objetivos específicos: 

Conocer el desarrollo evolutivo de las niñas y los niños, sus necesidades en cada etapa y que responsabilidades pueden asumir dentro de la familia.  Reflexionar también sobre como podemos responder a esas necesidades.

Pensar colectivamente sobre los roles familiares. ¿Qué significan? ¿Qué referentes usamos para definirlos y aplicarlos? ¿Qué derechos y responsabilidades conllevan?.

Meditar sobre lo que significa educar a un hijo o hija: aspectos claves, valores trasmitidos, la educación como un proceso creado a partir de relaciones y vínculos afectivos, influencia del modelo educativo en el desarrollo de los niños y niñas,responsabilidades de los distintos agentes sociales...

Discutir sobre nuestro modo de afrontar los conflictos cuando surgen y aprender una serie de estrategias que ayuden a los padres a resolverlos.

Reflexionar sobre el papel de la familia en la sociedad y en la transmisión de valores.

Difundir los mensajes básicos de la campana “Educa, no pegues”, comprender su sentido y cuestionar sus mensajes, si fuera necesario.

martes, 15 de noviembre de 2011

Los errores de las mujeres en el amor Giorgio Nardone

Este libro examina los errores que suelen cometer las mujeres en sus relaciones de pareja, por ceñirse a un patrón a modo de guión y que le es difícil salirse de él, es decir siempre está representando el mismo guión aunque los actores y la trama sea otra.

Algunas personas suelen atribuir a la mala suerte, al destino en que en su vida siempre se repitan el mismo tipo de relaciones y el destino y la suerte no tiene nada que ver sino es la forma de estructurar las propias relaciones.

El autor señala que como profesor, terapeuta, amigo, pareja ha podido observar durante años la extraordinaria capacidad que tienen las mujeres de complicarse la vida; la manera cómo las mujeres siguen patrones que interpretan en sus relaciones amorosas, estos patrones no son modelos patológicos sino estrategias de acción adquirido a través de la vida y que repite sin tener conciencia de ello; en un principio estas estrategias pudieron funcionar, pero después se convierten en una forma rígida y disfuncional de actuar.

El autor ve que estos guiones pueden encontrar su contraparte en mitos históricos y literarios; la exposición de estos guiones permitirá a las mujeres no sólo comprender sino también actuar ante las trampas que tan bien sabe urdir en sus relaciones y en las que luego terminan atrapadas.

El autor pone este dicho de  Epicteto «Acusar a los demás delas desgracias propias es la vía de la ignorancia; acusarse a sí mismo significa comenzar aentender; dejar de acusar a los demás y a uno mismo es la vía de la sabiduría», con lo cuál invita a asumir la propia dosis de responsabilidad en el conflicto. A quien sufre en una relación sentimental le cuesta digerir este concepto. Sin embargo, la mayoría de las veces, incluso en casos de clamorosa infidelidad, puede observarse una complementariedad entre los dos elementos de la pareja, origen de tal comportamiento indecoroso y aunque en una relación sentimental las responsabilidades no se distribuyan a partes iguales, siempre existe una interacción complementaria. Las víctimas crean sus propios verdugos al igual que los tiranos crean a sus sometidos en un juego de relaciones tipo síndrome de Estocolmo. Así pues, intentar perseguir a un presunto culpable es tan engañoso como que uno de los dos asuma la total responsabilidad de lo que ocurre.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Talleres con un grupo mujeres que viven interacciones violentas

Este taller a modo de terapia de grupo se realizó con un grupo de 20 mujeres y se desarrolló en 12 sesiones, cada una de 120 minutos, de los cuales 60 minutos se dedican a la conversación o intercambio, luego un descanso de 5 minutos, se prosigue con 20 minutos de elementos teóricos compartidos por los terapeutas, 25 minutos de retroalimentación y 10 minutos de comentarios de las integrantes y se finaliza la sesión. 

Uno de los objeticos de este grupo es que las mujeres conozcan que factores aportan en una interacción violenta, incluyendo sus expectativas, ideales, historia de vida, forma de comunicación, autoconcepto, vivencia de roles y las herramientas que utilizan en el manejo de conflictos (basado en las mujeres que forman parte del grupo). Y formar una red de apoyo entre las mujeres que integran el grupo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Mujeres maltratadas: Guía de trabajo para la intervención en crisis


Este es un documento de ayuda para personas que trabajan con mujeres que sufren violencia conyugal. Y aborda el tema de intervención en situaciones de urgencia o crisis, que suelen ser los momentos en que la mujer maltratada busca ayuda.

La intervención en crisis es el nombre que comúnmente se ofrece para el proceso que se lleva acabo después de que una persona ha experimentado una situación traumática, pero antes de que ella haya encontrado las respuestas para integrar esa experiencia a la totalidad de su vida y realizado los cambios necesarios que le permitan un estilo de vida saludable y positivo.

Las crisis en estos casos son momentos propicios para que la mujer maltratada, pueda reflexionar e iniciar el camino del cambio.Las respuestas a las situaciones de crisis dependen no solo de cada persona, sino más bien, del fuerte componente social que sobre determina con sus mensajes, exigencias y facilidades, la posibilidad para utilizar positiva o negativamente el potencial de las crisis. 

Los temas desarrollados en esta guía son:

Presentación
Motivación
Introducción

I. Primera Parte: Supuestos básicos para comprender el maltrato conyugal

Nuestro punto de partida
Mitos y realidades
Factores de riesgo
Dinámica de la agresión conyugal
Consecuencias de la violencia en la mujer
Razones de permanencia en la relación
Glosario de palabras claves
Ejercicios para la reflexión
Observaciones personales para la primera parte


II. Segunda Parte: Qué es una crisis


Supuestos teóricos
Temporalidad
Eventos precipitantes
Etapas del período de crisis
Potencial de la crisis
Manifestaciones de la crisis
Ejercicios para la reflexión
Observaciones personales para la segunda parte


III. Tercera Parte: Intervención en crisis


Metas y objetivos de la intervención en crisis
Principios de la intervención en crisis
Etapas de la intervención en crisis
Procedimientos de intervención
Primera etapa: reducción de riesgos
Tareas durante la primera etapa
Materiales necesarios para la primera etapa
Segunda etapa: continuación con la vida
Tareas durante la segunda etapa
Materiales necesarios para la segunda etapa
Ejercicios para la reflexión
Observaciones personales para la segunda parte


Referencias bibliográficas


Anexos


.Anexo N. 1 Criterios diagnósticos del Desorden de estrés postraumático
Anexo N. 2 Factores de desesperanza aprendida
Anexo N. 3 Riesgo de suicidio


domingo, 30 de octubre de 2011

Compilado teórico sobre violencia intrafamiliar


Este documento presenta un sustento teórico sobre la problemática de violencia intrafamiliar, la cual, lacera y lastima a las familias que viven tal situación. El contenido del documento aborda como temática la relación existente entre el género y la violencia,además de una visión histórica de la familia, desde su concepción hasta nuestros días, relacionando la estructura, composición y transformación.

 Se menciona también, la conceptualización de violencia intrafamiliar en cuanto a impacto, características, tipología, factores que la propician y ciclo de violencia. Además, presenta un marco jurídico internacional, nacional y estatal que permite identificar las convenciones y tratados internacionales que México ha signado a favor de la erradicación de la violencia en contra de las niñas, niños y mujeres, además de las Leyes y reglamentos aprobados entodo el país para tal motivo.

También se muestra en anexos, una serie de artículos relacionados con la violenciamasculina, violencia contra las mujeres y sobre las repercusiones sociales que se presentan como resultado de la violencia intrafamiliar. Por tal motivo, es de suma trascendencia crear herramientas teórico metodológicas para los servidores públicos que intervienen en procesos de violencia intrafamiliar y los que se interesan en la temática.

jueves, 27 de octubre de 2011

La violencia masculina


Una revista del Instituto estatal de las mujeres que entre los temas que trata están: violencia en la pareja ¿ causa o efecto ?, un test para que veas si vives en violencia, hombres  que hablan sobre su conducta violenta, hombres renunciando a su violencia, el complejo de superioridad de los hombres, los estereotipos de violencia, entre otros temas.

lunes, 17 de octubre de 2011

La verdad que no queremos ver Pilar Sordo


Pilar Sordo realizó una investigación  “La magia de ser Mujer, La realidad de ser Hombre”. y de ahí nace su libro " Vive la diferencia " y en base a este libro y otros libros dicta conferencias, he publicado en mi otro blog una conferencia con el título del libro, esta conferencia es básicamente la misma pero contiene más elementos que la otra conferencia, acá Pilar Sordo da más detalles de sus investigaciones y amplia un poco más el tema de las diferencias entre los hombres y mujeres.

Los conflictos en las relaciones de pareja se dan básicamente porque las mujeres y los hombres creemos que somos iguales y no entendemos por qué el otro no nos entiende, cuando la verdad es que ambos hombre-mujer somos diferentes, tenemos diferentes sistemas de representación, usamos los sentidos de diferente manera, nuestros cerebros están configurados de modo diferente y esto no es sólo producto de la cultura, sino de la genética,























sábado, 15 de octubre de 2011

Me controla porque me quiere



Este es unmaterial usado en unas jornadas sobre violencia de género y trata sobre las percepciones femeninas en el noviazgo. La violencia de género entre jóvenes es tan igual o más que la que se presenta en la edad adulta y también es el inicio de una violencia que se perpetuará en las relaciones de parejas si es que la joven no aprende a manejarla y eliminarla antes de llegar al matrimonio.

Libros sobre diferentes tipos de maltrato


En el chat me preguntaron por material sobre maltrato infantil, si desean encontrar más libros sobre maltrato infantil o general, abuso sexual infantil, y bullyng; lo pueden encontrar en mi otro blog PSICOSYSTEM, así como material de autoayuda, de relación de pareja, y otros, para buscar el material deben buscar en las etiquetas del blog que es el índice del blog en la barra lateral derecha.

Les dejo el link para las siguientes áreas:




jueves, 13 de octubre de 2011

Violencia contra las mujeres jóvenes. Violencia en las relaciones de noviazgo


Este informe es la investigación realizada por un centro de atención a la mujer y que decidió investigar la violencia en las relaciones de noviazgo de mujeres jóvenes.

Centrándose en primer lugar, en el análisis de la violencia de tipo psicológico, que no siempre se le presta la misma atención que la violencia física, ya que hay un cuantioso número de niñas, jóvenes y mujeres que están sufriendo cotidianamente humillaciones, amenazas, coerciones, acoso, etc., que pueden o no tener conciencia de que esta vivencia es una forma de agresión, y sin que haya una alarma social sobre las consecuencias de esta normalización de la violencia psicológica que ejercen los hombres contra las mujeres.

Y el objetivo de la investigación fue elaborar un material de trabajo orientado a la prevención dirigido a chicas y chicos.

La investigación delimitamos la población sujeta a la investigación entre una edad dentro de una edad entre los 15 y 25 años de edad  

Materiales para prevenir la violencia contra las mujeres desde el marco educativo


Este libro ofrece materiales didácticos para trabajar con alumnos desde la secundaria y así prevenir el maltrato, esta guía  aporta al profesorado una ayuda para favorecer en el alumnado la reflexión y la adopción de comportamientos adecuados para la prevención de la violencia de género, ya que la violencia contra las mujeres es una muestra de desigualdad entre hombres y mujeres; socialmente se le ha enseñado a los hombres a sentirse superiores a las mujeres y a usar la violencia como una forma de imponer sus opiniones.

martes, 11 de octubre de 2011

Violencia contra la mujer en México


La primera parte del libro corresponde a un ejercicio de reflexión académica en torno a la violencia de género y algunas de sus manifestaciones, según la visión de diversos especialistas que desde diferentes ámbitos físicos y colegiados exponen las experiencias de su quehacer científico en esta área .Esta panorámica se inicia con aspectos concernientes al maltrato inflingido a la mujer indígena, dada su doble condición que la convierte (al igual que ocurre con las mujeres migrantes) en un sujeto particularmente vulnerable al trato discriminatorio. La doctora Pilar Alberti Manzanares, en su artículo “¿Qué es violencia doméstica para las mujeres indígenas en el medio rural?”, reclama la poca cantidad de estudios que aparecen en este ámbito, y señala en su caso particular de estudio (zona de Cuetzalán, en Puebla) las características que asume la violencia doméstica entre las mujeres, incluso partiendo de su propia terminología: es así que “violenta” puede connotar a una mujer rápida y eficiente, o bien tratarse de que alguien “se pasó de violencia”, con lo cual ya alude a un grado muy intenso y negativo de la misma, y que suele partir del esposo hacia su cónyuge. El concepto de violencia como tal no aparece en náhuatl y en cambio otras palabras van cubriendo sus significados según particularidades e intensidad de la misma. Se analizan la relación con la suegra y su interferencia con respecto a la violencia sufrida por la mujer, y aspectos concernientes a la fuga o rapto ficticio, común entre sus habitantes.Este último aspecto es desglosado también por Flor María Pérez Robledo,que en su “Aproximación etnográfica a las prácticas violentas hacia mujeres en comunidades tojolabales”, situadas en el municipio de las Margaritas, en Chiapas, analiza la diferencia que asume para ellas el maltrato por parte de su pareja en tanto el golpe puede venir “de balde” o ser inflingido “con razón”.Expone, de acuerdo al contexto cultural, cuáles son los elementos que configuran la línea entre lo que consideran violencia socialmente censurada (cuyo castigo será analizado e impuesto por la asamblea comunitaria), las formas de las prácticas violentas en el marco de las relaciones conyugales y las respuestas asumidas. El “hombre cabal” debe cumplir las expectativas de masculinidad que implican el mantener la obediencia de la esposa y un número de hijos varones como descendencia que reemplazará al padre como fuente de autoridad, quien pegará “con razón” siempre y cuando la mujer no lo obedezca, sea infértil y no realice la mayor parte de las tareas domésticas, por ejemplo. La mujer migrante comparte con la indígena la posición de vulnerabilidad extrema de la cual ya comentamos. La creciente presencia de la mujer mexicana como sujeto migratorio (sobre todo de forma indocumentada) hacia Estados Unidos, los momentos históricos que marcan un parte aguas en su nuevo perfil y algunas formas y expresiones de la violencia que sufren, que incluye la violación a sus Derechos Humanos, son analizados en el artículo de Ofelia Woo, “Abuso y violencia a las mujeres migrantes”, en su intento por cruzar la Frontera Norte del país.Otro tipo de violencia también muy común de la que suelen ser objeto es el tema del siguiente artículo, que centra más bien su atención en la mujer que migra desde la Frontera Sur: “Violencia sexual: el caso de las migrantes centroamericanas en la Frontera Sur”. En este análisis, Olivia Ruiz desglosa des-de los riesgos que afrontan al dejar su hogar sin documentos y dirigirse hacia un país distinto y lejano, hasta los atracos y atropellos de los que son objetopor su condición específica de género, las características de este tipo de abuso y los contextos de las estructuras y relaciones de poder que existen en particular en su tránsito por esta frontera.El feminicidio en Ciudad Juárez, tema sobre el que se han formulado varios planteamientos, no podía estar ausente en una recopilación de trabajos sobre las cuestiones relativas a la violencia en el país. En “Homenaje a las mujeres muertas en Ciudad Juárez”, Elena Azaola intenta reconstruir algunos elementos para explicar el asesinato indiscriminado e impune que ha sacudido a Ciudad Juárez desde 1993 con un número que a la fecha alcanza el aproximado de 284 mujeres asesinadas y otras 45 desaparecidas con la condición general de ser migrantes, pobres, que habitaban en lugares de alto riesgo, y que mayoritariamente trabajaban en maquiladoras manejadas por corporaciones multinacionales, entre otras características.


La segunda parte del libro está dedicada a plasmar la situación de los cen-tros de atención a mujeres maltratadas en Baja California, en general, y en laciudad de Tijuana, en particular.


jueves, 29 de septiembre de 2011

Factores de resiliencia de las mujeres sobrevivientes de violencia conyugal



Esta es una tesis para optar la licenciatura en la carrera de trabajo social en la Universidad de Costa Rica, la tesis está dedicada a las mujeres que tuvieron la valentía de romper con la relación de maltrato y lograron sobreponerse y salir adelante.

El objetivo general que orienta el estudio es analizar los factores de resiliencia y su incidencia en las estrategias utilizadas por las mujeres sobrevivientes de violencia conyugal.

La resiliencia o resilencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.


Es una respuesta común como forma de ajuste frente a la adversidad, donde se considera a los problemas como desafíos, que son enfrentados y superados por las personas gracias a la resiliencia.  El nivel de resilencia está vinculado a la autoestima, por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad, un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.

El término ha sido tomado del concepto de resiliencia de la ingeniería, donde refiere a la magnitud que cuantifica la cantidad de energía que absorbe un material al momento de romperse por un impacto. El cálculo se realiza en base a la unidad de superficie de rotura.

viernes, 24 de junio de 2011

Abuso verbal. La violencia negada Patricia Evans


Tras su publicación en 1992, esta obra se convirtió en la primera en definir y describir las relaciones de abuso verbal entre adultos. Aunque muchas de las relaciones de abuso verbal no llegan forzosamente a la violencia física, hay un buen número que sí lo hace. La injuria precede al primer incidente de violencia y, está siempre presente en una relación agresiva. No cabe duda de esto. Ningún hombre se va a vivir con una mujer y de inmediato comienza a golpearla; antes la menospreciará, ignorará sus sentimientos y la humillará.


Comprender la dinámica de estas relaciones y ofrecer tratamiento a ambas partes pueden ser los primeros pasos para disminuir una forma no reconocida de la violencia en el mundo. A pesar de que los hombres son más reticentes que las mujeres a revelar sus experiencias, resulta claro que la violencia verbal -al igual que la agresión física- en una relación de pareja, es un problema de género. Esta diferencia entre los géneros se ha desarrollado a lo largo de los siglos de muchas formas distintas. Una consecuencia general y obvia es que muchos más hombres que mujeres han sido animados a creer, de distintas maneras, que dominar a otro adulto en una relación es una conducta aceptable. La creencia de que ejercer ese dominio está bien es muy destructiva. La injuria y la agresión se producen dentro de ese contexto. Por el contrario, muy pocas mujeres han sido animadas por los mensajes culturales a dominar a su pareja. De cualquier modo, la idea de que la dominación es aceptable, no tiene sentido. Las personas deben hacerse cargo de sí mismas -esto significa ser responsable y desarrollar desde la niñez a la edad adulta la capacidad de gobernarse interiormente-, ser fieles así mismas y aprender a no depender de otras personas. Afortunadamente hay un cambio en las actitudes de hombres y mujeres, que comprenden que la violencia verbal no sólo daña a la pareja sino también a la familia y, por último, a la sociedad en su conjunto. Es evidente que nuestra cultura se está volviendo cada vez más intolerante hacia la violencia de cualquier tipo. Hace apenas una generación, el acoso y la agresión hacia las mujeres ni siquiera se reconocían como actos que pudieran ser castigados judicialmente. ¿Por qué? Precisamente porque eran ataques contra las mujeres.


Por supuesto, cada uno de nosotros puede ver el problema de manera diferente y darle un nombre distinto. Nuestro nombre para este problema es "patriarcado". En el capítulo "Sobre la terapia y para los terapeutas" se trata el tema de la terapia y el patriarcado. Ha sido elaborado para servir de apoyo a los terapeutas y a todos los lectores que tengan que vérselas con el problema del abuso verbal. "Los niños y el abuso verbal" se refiere a las inquietudes de los padres separados que necesitan mantener su vida y sus actividades apartadas del anterior cónyuge, y al mismo tiempo quieren que sus hijos se críen en un ambiente armonioso. 


Descargar

martes, 24 de mayo de 2011

Compendio de estudios sobre violencia familiar contra mujeres


Este compendio contiene investigaciones obre violencia familiar y maltrato contra mujeres realizado en Nuevo León, México, quizás este material contiene estadísticas que puede no interesarle a la mayoría que lee este blog, sin embargo se presenta un modelo de investigación, cuestionarios que se usaron para la investigación y esto puede servir de ayuda y modelo para quienes están interesados en realizar una investigación similar en sus respectivos medios.

Además se ha elaborado el perfil del agresor en esa comunidad, en la página 196 desarrollan el concepto de daño psicológico, los tipos e violencia, el examen pericial, la evaluación clínica psicológica, el diagnóstico y pronóstico, los indicadores de violencia.