martes, 11 de octubre de 2011

Violencia contra la mujer en México


La primera parte del libro corresponde a un ejercicio de reflexión académica en torno a la violencia de género y algunas de sus manifestaciones, según la visión de diversos especialistas que desde diferentes ámbitos físicos y colegiados exponen las experiencias de su quehacer científico en esta área .Esta panorámica se inicia con aspectos concernientes al maltrato inflingido a la mujer indígena, dada su doble condición que la convierte (al igual que ocurre con las mujeres migrantes) en un sujeto particularmente vulnerable al trato discriminatorio. La doctora Pilar Alberti Manzanares, en su artículo “¿Qué es violencia doméstica para las mujeres indígenas en el medio rural?”, reclama la poca cantidad de estudios que aparecen en este ámbito, y señala en su caso particular de estudio (zona de Cuetzalán, en Puebla) las características que asume la violencia doméstica entre las mujeres, incluso partiendo de su propia terminología: es así que “violenta” puede connotar a una mujer rápida y eficiente, o bien tratarse de que alguien “se pasó de violencia”, con lo cual ya alude a un grado muy intenso y negativo de la misma, y que suele partir del esposo hacia su cónyuge. El concepto de violencia como tal no aparece en náhuatl y en cambio otras palabras van cubriendo sus significados según particularidades e intensidad de la misma. Se analizan la relación con la suegra y su interferencia con respecto a la violencia sufrida por la mujer, y aspectos concernientes a la fuga o rapto ficticio, común entre sus habitantes.Este último aspecto es desglosado también por Flor María Pérez Robledo,que en su “Aproximación etnográfica a las prácticas violentas hacia mujeres en comunidades tojolabales”, situadas en el municipio de las Margaritas, en Chiapas, analiza la diferencia que asume para ellas el maltrato por parte de su pareja en tanto el golpe puede venir “de balde” o ser inflingido “con razón”.Expone, de acuerdo al contexto cultural, cuáles son los elementos que configuran la línea entre lo que consideran violencia socialmente censurada (cuyo castigo será analizado e impuesto por la asamblea comunitaria), las formas de las prácticas violentas en el marco de las relaciones conyugales y las respuestas asumidas. El “hombre cabal” debe cumplir las expectativas de masculinidad que implican el mantener la obediencia de la esposa y un número de hijos varones como descendencia que reemplazará al padre como fuente de autoridad, quien pegará “con razón” siempre y cuando la mujer no lo obedezca, sea infértil y no realice la mayor parte de las tareas domésticas, por ejemplo. La mujer migrante comparte con la indígena la posición de vulnerabilidad extrema de la cual ya comentamos. La creciente presencia de la mujer mexicana como sujeto migratorio (sobre todo de forma indocumentada) hacia Estados Unidos, los momentos históricos que marcan un parte aguas en su nuevo perfil y algunas formas y expresiones de la violencia que sufren, que incluye la violación a sus Derechos Humanos, son analizados en el artículo de Ofelia Woo, “Abuso y violencia a las mujeres migrantes”, en su intento por cruzar la Frontera Norte del país.Otro tipo de violencia también muy común de la que suelen ser objeto es el tema del siguiente artículo, que centra más bien su atención en la mujer que migra desde la Frontera Sur: “Violencia sexual: el caso de las migrantes centroamericanas en la Frontera Sur”. En este análisis, Olivia Ruiz desglosa des-de los riesgos que afrontan al dejar su hogar sin documentos y dirigirse hacia un país distinto y lejano, hasta los atracos y atropellos de los que son objetopor su condición específica de género, las características de este tipo de abuso y los contextos de las estructuras y relaciones de poder que existen en particular en su tránsito por esta frontera.El feminicidio en Ciudad Juárez, tema sobre el que se han formulado varios planteamientos, no podía estar ausente en una recopilación de trabajos sobre las cuestiones relativas a la violencia en el país. En “Homenaje a las mujeres muertas en Ciudad Juárez”, Elena Azaola intenta reconstruir algunos elementos para explicar el asesinato indiscriminado e impune que ha sacudido a Ciudad Juárez desde 1993 con un número que a la fecha alcanza el aproximado de 284 mujeres asesinadas y otras 45 desaparecidas con la condición general de ser migrantes, pobres, que habitaban en lugares de alto riesgo, y que mayoritariamente trabajaban en maquiladoras manejadas por corporaciones multinacionales, entre otras características.


La segunda parte del libro está dedicada a plasmar la situación de los cen-tros de atención a mujeres maltratadas en Baja California, en general, y en laciudad de Tijuana, en particular.


No hay comentarios:

Publicar un comentario