viernes, 3 de febrero de 2012

El síndrome de la mujer maltratada, el Estocolmo doméstico y la personalidad bonsai

Síndrome de la mujer maltratada


Además de serios daños físicos, la violencia causa en las mujeres trastornos emocionales profundos y duraderos. Estas consecuencias pueden separarse en dos momentos: las consecuencias inmediatas tras la agresión y las alteraciones que aparecena largo plazo, derivadas de la repetición de agresiones físicas y del mantenimiento de la situación de agresividad. Este mantenimiento conduce a lo que Leonore Walkerdenominó en 1984 “Síndrome de la mujer maltratada”, estado que se caracteriza por una baja autoestima, depresión crónica, reacciones de estrés y sensación de impotencia y de abandono por parte de los demás, embotamiento afectivo y aislamiento social. Así, las mujeres maltratadas presentan ansiedad, fatiga, temor, alteraciones del sueño y del apetito, molestias y dolores inespecíficos. A pesar de todo ello, no suelen ser conscientes de la gravedad de su estado y como consecuencia de los mensajes de su agresor y del contexto sociocultural, piensan que son ellas las culpables y que se merecen lo que les está pasando.

Síndrome de Estocolmo doméstico


Otros autores (Macías, Pérez Saracedo, Montero, Alberdi y Matas) hablan de “Síndrome de Estocolmo doméstico” para explicar por qué la mujer soporta malos tratos durante tanto tiempo, y cuál es el proceso de transformaciones en la actitud de la mujer frente al maltratador (siendo que las mujeres maltratadas no se reconoce como tal, y conviven con el agresor por varios años). Como antes, también aquí se distinguen varias fases a través de las cuales la mujer suspende su juicio crítico para adaptarse al trauma y proteger así su propia integridad psicológica.


 En la fase desencadenante, “los primeros malos tratos rompen el espacio de seguridad que debería ser la pareja, donde la mujer ha depositado su confianza y expectativas. Esto desencadenaría en la víctima desorientación, pérdida de referentes, pérdida de esperanza y depresión.


 En una segunda fase de reorientación la mujer busca nuevos referentes, pero sus redes sociales están ya muy dañadas y se encuentra sola o posee exclusivamente el apoyo de la familia. La falta de referentes externos y el discurso de su agresor hacen que su percepción de la realidad se desvirtúe y se autoinculpe de la situación, entrando en un estado de indefensión y resistencia pasiva. Pasa así a una fasede afrontamiento, donde asume el modelo mental de su compañero, tratando de manejar la situación traumática. Por último, en la última fase, de adaptación, la mujer proyecta la culpa hacia otros, hacia el exterior, y el Síndrome de Estocolmo doméstico se consolidaa través de un proceso de identificación” (Pérez, 2000, p.5).


El desconocimiento de estos procesos y de sus secuelas hace que muchas veces las mujeres agredidas sean tratadas y retratadas como masoquistas, locas o histéricas a las que les gusta que les peguen. Como explica Rojas Marcos, a la hora de analizar las representaciones que se hacen de víctimas y agresores (especialmente de los medios de comunicación que raramente toman en cuenta o narran estos procesos), la mujer sale mucho peor parada que el agresor, que suele aparecer como un señor normal, que nunca ha sido violento según los vecinos y testigos, no el monstruo que uno espera, versus una mujer desencajada y fuera de sí que lo provoca con sus comportamientos (1995, p.34).Esta concepción patológica de la mujer objeto de abuso es sólo una de las muchas imágenes o estereotipos que circulan en la sociedad respecto a víctimas y agresores. 

Personalidad Bonsái


Lorente Acosta (2001) ha acuñado el término “Personalidad Bonsái” para explicar una situación paradójica: debido a que el agresor va cortando los lazos de la mujer con el mundo exterior, ésta queda recluida en el hogar que es el escenario donde sufre las agresiones, pero también donde recibe las pequeñas dosis de cariño que le brinda el agresor durante la fase de afecto. Tal como a un bonsái, el agresor va “podando” sistemáticamente cualquier iniciativa que tome la mujer y que le ayude a crecer o enriquecerse, pero es él mismo quien va regando y aportándole las pocas manifestaciones de afecto que recibe, por lo que la mujer se va empequeñeciendo y permitiendo al hombre llevarla y traerla a voluntad.

2 comentarios:

  1. No conocía lo del Estocolmo doméstico ni la personalidad bonsai, pero me parecen denominaciones muy acertadas.
    Es una entrada interesante y a tener en cuenta, aunque parezca que las mujeres que sufren maltrato no están cerca, quién sabe si puede ser la misma vecina de abajo...

    ResponderEliminar
  2. Muchas mujeres están pasando por este problema, sin embargo, la sociedad las rechaza, en lugar de ayudarlas, empezando por las autoridades, las cuales se supone que están para ayudar... Pero ya cuando la mujer tiene este problema encima y no podemos hacerla entrar en conciencia, es cuando ya no puede dejar a su agresor por más de que se le ayude, por esto mismo, se tiene que identificar a tiempo para poder ayudar a alguien con tal situación.

    ResponderEliminar